Un día como hoy, hace 208 años, Chile dio el paso definitivo hacia su soberanía. Aunque el documento se había redactado y firmado simbólicamente en otras instancias (como en el campamento de Morrillos de Perales el 1 de enero) fue el 12 de febrero de 1818 cuando se realizó la proclamación, jura y publicación oficial de la Independencia de Chile.
La fecha fue elegida meticulosamente para conmemorar el primer aniversario de la Batalla de Chacabuco, la victoria que permitió el avance patriota hacia el centro del país, y la fundación de Santiago en 1541, cerrando así un círculo simbólico de «re-fundación» nacional.
Mientras en Santiago el acto era presidido por el Director Supremo delegado, Luis de la Cruz, junto al General José de San Martín, en Talca, el propio Bernardo O’Higgins encabezaba la ceremonia frente al pueblo y sus tropas.
Tras la derrota en Chacabuco (1817), las fuerzas realistas se reasentaron en el sur y lanzaron una agresiva contraofensiva desde Talcahuano bajo el mando de Mariano Osorio. Ante este escenario, O’Higgins se trasladó a Talca para organizar la defensa del territorio.
En medio de la incertidumbre, los rumores de que Chile seguía bajo control español amenazaban con desmoralizar a las tropas y a la ciudadanía. O’Higgins comprendió que no bastaba con las armas: necesitaba un acto legal de soberanía inmediato que ratificara ante el mundo que Chile era una nación libre.
La tradición histórica señala que el acta fue firmada sobre una mesa que aún se conserva en el Museo O’Higginiano y de Bellas Artes de Talca, la antigua casa de la familia Donoso donde el Libertador alojaba. Este acto convirtió a Talca en el escenario civil más importante de la emancipación, otorgándole su título de ciudad cuna de la independencia